Deporte y contaminación: entrenar en un ambiente que ya no nos protege.
- ColegioPeritosdeChile

- 16 abr
- 2 Min. de lectura
Por Sofía Campos
Soy Sofía Campos, estudiante de enseñanza media y hoy les vengo a plantear un tema del cual no se habla mucho. ¿Nos hemos detenido realmente a pensar cómo afecta la contaminación al rendimiento deportivo? Mientras llegan los días soleados que invitan a movernos más, también aumentan las alertas ambientales, un recordatorio de la crisis climática que ya vivimos: olas de calor, incendios, inundaciones y sequías. Aunque solemos hablar de su impacto cotidiano, rara vez observamos lo que ocurre en un ámbito que debería representar bienestar: el deporte.
Sabemos que la actividad física mejora la salud general. Sin embargo, creer que la contaminación afecta menos a quienes entrenan es un error.
Hoy el aire está deteriorado por emisiones industriales y vehiculares, combustibles fósiles y residuos. Estos contaminantes, como las partículas finas PM2.5 y el ozono, representan un riesgo directo para quienes entrenan al aire libre. Un deportista, al aumentar hasta veinte veces su frecuencia respiratoria, inhala una mayor cantidad de toxinas, lo que provoca inflamación pulmonar, fatiga temprana y reducción del VO₂máx (consumo máximo de oxígeno). Estudios recientes, como el publicado en el European Heart Journal, incluso relacionan la exposición crónica a la contaminación, aún en niveles moderados, con hipertensión y aterosclerosis.
El problema es ecosistémico: gases como SO₂ y NOₓ generan smog y lluvia ácida, dañando bosques, suelos y aguas. Al perderse estos filtros naturales, disminuye la capacidad del entorno para protegernos. Así, los deportistas se vuelven doblemente vulnerables. Hoy ya se ven obligados a ajustar horarios, monitorear diariamente el Índice de Calidad del Aire y evitar rutas cercanas a autopistas.
Pero estas medidas son solo paliativas. No podemos pedirle al deportista que cargue con la responsabilidad de un problema estructural. La solución exige políticas reales: planificación urbana sostenible, reducción de emisiones, transporte limpio y transición energética.
Proteger el aire es proteger la salud pública y el rendimiento deportivo. La evidencia es clara: seguir entrenando como si nada cambiara no es una opción La pregunta es otra: ¿hasta cuándo seguiremos normalizando ejercitarnos en un ambiente que cada día nos enferma más?
Referencias:
Sofía Campos
Estudiante de Primero Medio
Colegio Institución Teresiana
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Me parece excelente que desde tan joven , te estés preocupando por este tema. Ojalá sigas en esa línea.