La tiranÃa del like: La banalización del maltrato animal y la fractura ética de la familia digital.
- ColegioPeritosdeChile
- 22 ene
- 5 Min. de lectura
Por Marisol T. Bórquez Galaz

Vivimos en la era de la hipervisibilidad. Como señalaba el filósofo Guy Debord en La sociedad del espectáculo, la realidad ha sido desplazada por su representación. Sin embargo, en el siglo XXI, este espectáculo ha tomado un matiz perverso: el sufrimiento real se ha convertido en entretenimiento digital. Basta con hacer scroll en plataformas como TikTok o Instagram para tropezar con una nueva forma de violencia: el maltrato animal empaquetado como comedia.
Perros sometidos a situaciones de estrés extremo para grabar su reacción de culpa, gatos asustados deliberadamente para captar su salto errático, o animales exóticos exhibidos en entornos domésticos inadecuados. Todo bajo la premisa del contenido viral. Para un estudiante de Derecho, esto no es solo un fenómeno cultural degradante; es la evidencia de una fractura tectónica entre nuestra legislación —que avanza hacia el reconocimiento de la dignidad animal— y nuestra práctica social, que retrocede hacia la barbarie del coliseo romano, donde la plebe (nosotros, los usuarios) decide con un pulgar arriba el destino de la vÃctima.
Chile ha dado pasos significativos en materia legislativa. La promulgación de la Ley N° 21.020 (Ley de Tenencia responsable) marcó un hito al intentar cambiar el paradigma de la "cosa" al "sujeto". Asimismo, el artÃculo 291 bis del Código Penal sanciona el maltrato animal. Sin embargo, estas normas parecen disolverse en el ciberespacio.
La crÃtica debe ser dura: estamos ante una impunidad digital. Mientras en el mundo fÃsico un vecino podrÃa denunciar si ve a alguien golpeando a un perro, en el mundo digital, millones de personas validan el maltrato psicológico con un like. JurÃdicamente, esto plantea un desafÃo enorme. ¿Cómo perseguimos el dolo cuando este se disfraza de broma? La ley reconoce a los animales como "seres sintientes" (principio recogido también en legislaciones avanzadas como la reforma al Código Civil francés de 2015 o la Ley 17/2021 de España), capaces de experimentar dolor, ansiedad y miedo. No obstante, al someterlos a estrés para un video, los dueños ejercen un abuso de derecho flagrante, utilizando su posición de garantes no para proteger, sino para explotar esa sintiencia en beneficio de su ego digital.
El concepto de familia multiespecie ha ganado terreno en la doctrina de Derecho de Familia y en la jurisprudencia nacional. Se entiende que las mascotas ocupan un rol afectivo central, similar al de un hijo. Aquà radica la mayor perversión del fenómeno: la traición.
El animal confÃa ciegamente en su tutor. Cuando este tutor utiliza esa confianza para colocarlo en una situación vulnerable o dolorosa frente a una cámara, se rompe el contrato social básico de la domesticación: te alimento y te cuido, a cambio de tu compañÃa. Convertir al miembro de la familia en un activo para generar tráfico en redes sociales es la forma más moderna y cÃnica de cosificación. Se les despoja de su dignidad intrÃnseca para reducirlos a meros objetos de consumo visual.
Desde la perspectiva de las ciencias de la familia, este fenómeno es aún más alarmante por su impacto en los niños, niñas y adolescentes (NNA). El psicólogo Albert Bandura, con su teorÃa del aprendizaje vicario, nos enseñó que los niños aprenden observando modelos.
¿Qué estamos enseñando a las nuevas generaciones cuando el algoritmo les muestra que asustar a un gato es gracioso? Estamos validando lo que la antropóloga Rita Segato llama la "pedagogÃa de la crueldad": la habituación a ver al otro (al vulnerable) como una cosa disponible para nuestro uso.
Existe un vÃnculo comprobado, conocido en criminologÃa como "The Link" (el vÃnculo), entre el maltrato animal y la violencia interpersonal. El FBI y diversos estudios sociológicos han alertado que quien es capaz de disfrutar o ejercer violencia sobre un animal, tiene una mayor predisposición a ejercer violencia contra humanos vulnerables. Al normalizar estos videos en el entorno familiar, estamos erosionando la empatÃa de los niños, enseñándoles que el abuso es aceptable siempre y cuando tenga buena iluminación y música de fondo.
No podemos eximir de responsabilidad a las plataformas. Los algoritmos de recomendación son amorales; priorizan la retención de la atención sobre la ética. Si un video de un animal sufriendo retiene al usuario, el algoritmo lo promocionará. Aquà es donde la crÃtica debe apuntar a la falta de regulación digital. Necesitamos estándares comunitarios que tipifiquen explÃcitamente el "estrés animal provocado" como contenido prohibido, al mismo nivel que la violencia explÃcita.
Pero la responsabilidad final recae en nosotros, los espectadores. Hannah Arendt hablaba de la banalidad del mal, refiriéndose a cómo personas comunes pueden participar de sistemas atroces simplemente cumpliendo órdenes o siendo burócratas. Hoy, la banalidad del mal es el scroll indiferente. Cada visualización es un voto a favor del maltrato.
Como futuros operadores jurÃdicos, no podemos conformarnos con estudiar los códigos; debemos leer la realidad. La lucha por los derechos de los animales no es una moda sensiblera, es una batalla por la civilidad.
Es urgente que los Tribunales de Familia, al evaluar competencias parentales o entornos de cuidado, comiencen a considerar también cómo se trata a los animales del hogar, incluso en su dimensión digital. Si queremos sociedades menos violentas, debemos erradicar la idea de que los seres vivos son juguetes. Los animales no tienen voz, no tienen abogados y no tienen cuentas en redes sociales para defenderse. Nos tienen a nosotros. Y es hora de que dejemos de reÃrnos y empecemos a legislar y a denunciar.
Referencias bibliográficas
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Bandura, A. (1977). Social learning theory. Prentice-Hall.
Debord, G. (2000). La sociedad del espectáculo. Pre-Textos. (Obra original publicada en 1967).
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Low, P., Panksepp, J., Reiss, D., Edelman, D., Van Swinderen, B., & Koch, C. (2012, 7 de julio). The Cambridge Declaration on Consciousness. Francis Crick Memorial Conference on Consciousness in Human and Non-Human Animals, Cambridge, Reino Unido. https://fcmconference.org/img/CambridgeDeclarationOnConsciousness.pdf
Ministerio del Interior y Seguridad Pública. (2017, 2 de agosto). Ley Núm. 21.020: Sobre tenencia responsable de mascotas y animales de compañÃa. Biblioteca del Congreso Nacional de Chile. https://www.bcn.cl/leychile/navegar?idNorma=1106037
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Segato, R. (2016). La guerra contra las mujeres. Traficantes de Sueños.
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Marisol T. Bórquez Galaz
Estudiante de Derecho
Universidad Finis Terrae
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